FELIX GIL DE LA CASA
MADRID, MADRID
Soy fotógrafo aficionado, amante de la naturaleza y la fotografía desde siempre, de formación autodidacta y con una inclinación casi total hacia la fotografía de naturaleza y viajes.
Me encanta la naturaleza y me apasiona viajar. La fotografía es el medio que me lleva a buscar luces, momentos, detalles, que me invita a observar más y mejor, a tratar de captar con la cámara mí forma de sentir ambas pasiones.
Desde siempre, la fotografía fue para mi un complemento de los viajes, que eran sin duda mi pasión. Pero en un momento determinado, hace pocos años, esa pasión se trasladó también a la fotografía y ambos empezaron a ir de la mano.
También debo reconocer que durante unos cuantos años, mi fotografía, aún intentando hacer las cosas lo mejor posible, no pasaba de ser puramente documental, con más o menos acierto fotográfico.
Por otro lado, la pintura siempre me ha atraído enormemente. Mi predilección por los movimientos pictóricos de finales del siglo XIX y principios del XX, y especialmente las pinturas de Paul Cézanne, con su colorido limpio y equilibrado, y Pierre Bonnard, con sus colores aplicados de forma armónica dentro de unas formas poco definidas.
La fotografía y mis preferencias a la hora de disfrutar de la pintura, tenían que confluir en algún momento.
Fue a partir de la primavera de 2017, en un viaje a los Países Bajos y Bélgica, donde quise trasladar a mi fotografía estos gustos pictóricos. En el otoño de ese mismo año, hice un viaje al Parque Provincial Algonquin (Ontario, Canadá), para fotografiar su conocido y brillante otoño. Pero las condiciones climatológicas hicieron que ese año no hubiera otoño, apenas algunas hojas de color en unas pocas ramas de los árboles. Mi momentánea frustración allí esos días, me llevó a dar el paso definitivo para intentar hacer una fotografía más personal, donde el color, suave y controlado, la luz delicada y las escasas formas fueran los únicos protagonistas… y en ese camino estoy.