Francisco Martínez Romón
Calpe, ALICANTE
Nacido en Madrid (1944) y periodista de profesión, me inicié en la fotografía al principio de la década de los sesenta, cuando llegó a mis manos una sencilla cámara prestada por un amigo para documentar con imágenes la apertura de una complicada vía de escalada en la Sierra de Gredos (Ávila). En este terreno, el del alpinismo, vinieron a confluir las dos aficiones que ya siempre me acompañaron: la de divulgar todo cuanto consideraba destacable y la de fotografiar todo aquello que me parecía hermoso en el entorno en el que me desenvolvía; en este caso, la montaña.
Poco después comencé a estudiar fotografía y llegué a montar mi propio laboratorio de aficionado, en cuya oscura intimidad disfrutaba a diario del fenómeno de ver brotar la imagen de una hoja blanca, y que hasta ese momento se presentaba inmaculada aun después de haber quedado sometida a la luz de la ampliadora. Nada que ver con el revelado de archivos RAW y los sofisticados programas digitales de los que disponemos hoy en día. Aunque debo reconocer que todo tiene su espacio en el tiempo, y que la fotografía química es cosa del pasado y sólo se piensa en ella desde un punto de vista nostálgico a la vez que “romántico”.
En los primeros años de mi dilatada vida profesional tuve la oportunidad de conocer personalmente al Dr. Félix Rodríguez de la Fuente, y fue él quien con su vehemente y apasionado verbo me inculcó su entusiasmo por la conservación de la fauna; que no dejaba de repetir en cada uno de sus documentales. Desde entonces, ha sido tanta mi admiración por su inestimable labor didáctica que ahora, sin obligaciones laborales que me aten y siguiendo su ejemplo, me mueve el deseo de dedicar mi tiempo libre a la fotografía de naturaleza y a elaborar un libro (“Mis Cuadernos de Campo”) en el que, mediante cuidados artículos, me refiero a lugares naturales que visito y a los seres vivos que comparten su hábitat, así como respecto a los sentimientos y sensaciones que experimento en el estrecho contacto con el medio ambiente; al margen de sesudas lecciones técnicas, y trasladando al lector más joven el interés por dicho entorno, sin olvidar la ética que debe prevalecer en cuanto a su protección.
Nunca he participado en concurso alguno de fotografía porque jamás he buscado conseguir la imagen adecuada para este tipo de competición. Mi labor consiste principalmente en hacer que mis instantáneas sirvan para documentar los reportajes que realizo; aunque eso sí, intentando que resulten atractivas y técnicamente correctas.